0 users and 382 guests online

Habitos de Vida Grupos Etnicos

(0 votes, average 0 out of 5)

Según los informes recogidos y trasmitidos por el misionero historiador Felipe Salvador Gilij, jesuíta, existieron en la región que hoy ocupa el Estado Amazonas, los grupos o naciones aborígenes anotados en seguida, información esta que adolece de algunas fallas, en referencia a la ortografía de los nombres:

Acarianas - Achirigotos - Abacaevas - Arecunas - Arinagotos - Arnocofos - Caribes mansos - Caribes huraños - Cacaguayes - Caranacos - Cuyabas - Guaharivasblancos - Guayuncomos - Guarinagotos - Macomas - Macusis - Macurotos - Maranónis - Majanaos - Mejepures - Naturayos - Ocomesianas - Paraguanas - Paravenes - Paudacotos - Puipuitenes - Parugotos - Tarumas - Yajurúues - Yures.

Eran gentes de complexión fuerte, aunque algunos la aparentaban débil, como serían los Sáliva, por ejemplo. De color un poco más subido los habitantes de las sabanas y riberas en los grandes ríos, eran de piel más clara los habitantes de las serranías del Este y Sur. Su género de vida no permitía tipos gordos. En general con cuerpos todos lampiños y cabellos gruesos y lacios. Acostumbraban arrancarse las cejas como señal de belleza y se notaba ausencia de canas en las personas viejas, que además no eran muy numerosas. En cuanto a su estatura, no era muy elevada en estas tribus amazónicas, pero sus cuerpos eran en extremos ágiles; notándose que en sus pies tenían como en sus manos, tremenda habilidad, pudiéndose pensar que los dedos de los pies también eran prensibles, no teniéndose que agachar para agarrar las cosas y levantarlas del suelo.

Algunas tribus de carácter poco levantisco, fueron por naturaleza pacíficas; otras como los famosos Caribe, bravos, valientes e indómitos guerreros. Aunque los primeros cronistas los calificaron calumniosamente de caníbales, llegando a describirlos y dibujarlos comiendo carne humana, hace ya tiempo que esto fue desechado por erróneo, aunque después de grandes controversias.

Andaban siempre completamente desnudos, pero algunos usaban un pequeño trozo tejido de algodón o corteza vegetal como guayuco o taparrabo, adornándose las diferentes partes de cuerpo; usaban brazaletes de pieles de animales y plumas, brazaletes y tobilleras de acuerdas hechas con cabello humano; se agujereaban las orejas, la nariz y los labios para atravesarse palito, huesos, plumas, de diversos calibres. Collares con conchas de caracol y ostras, cuentas de arcilla, de huesos y canutillos; también usaban adornos de semillas como la sarrapia, cucurito, yagua y hasta duras alas de coleópteros, que se amarraban al cuello y brazos junto con ciertas raíces olorosas, que para ellos tenían propiedades especiales. Usaban muchos adornos con plumas de variados y llamativos colores, confeccionando con ellas coronas de exquisito gusto. Con dientes y uñas de animales que cazaban (tigres, leones, águilas, cachicamos, caimanes, perezas, osos, etc.), fabricaban collares, coronas, muñequeras o tobilleras, Los collares grandes los usaban como pectorales ruzados en forma de X colgando lateralmente de cuello y hombros. 

La falta de vestidos era sustituida por sus vistosas pinturas corporales; con pasta de onoto y aceite o con otros tintes vegetales y aún minerales (arcillas), se pintaban de rojo, morado, blanco, amarillo, negro, según la ocasión y el motivo, teniendo diversos significados tanto el color como las raras figuras con que se adornaban tan artísticamente el cuerpo. Para esto usaban a veces unos sellos hechos de madera o barro cocido, planos o cilíndricos, llamados ahora pintaderas.

Perforaban huecos de reglar tamaño en el lóbulo de las orejas, que estiraban para insertarles discos de madera. Algunos pueblos Caribe se afilaban los dientes, poniéndolos agudos como puyas o agujas, o dientes de pirañas.

La música debía ser muy bella y variada; los instrumentos musicales mas usados eran hechos con cañas y tubos huecos de diversas formas y maneras, como flautas de pan con 6 tubos, pitos pequeños de carrizo con 6 notas, otros de gran tamaño con sonidos graves, como también sonajeras de madera y semillas, un caracol marino grande-guarura. Igualmente hacían instrumentos de huesos de animales y de barro, que han sido únicos testimonios encontrados en yacimientos arqueológicos; entre los de barro se destaca una olla usada como caja de resonancia, con dos agujeros en la parte superior y lateral, uno frente a otro (macho y hembra), por donde se introducían los dos pitos que se tocaban. Acompañantes inseparables de los pitos y flautas era la sonora maraca. Algunos pueblos Caribe usaban retumbantes tambores hechos con madera y cuero o percutores de sola madera, de gran tamaño con sonoridad muy potente, que se oían a gran distancia. Con estos instrumentos y los acompañamientos de cantos y bailes, se realizaban las grandes fiestas, las cuales duraban varios días y parece que algunas terminaban en riñas sangrientas.

Los motivos para los bailes eran muchos: cosechas, funerales, guerras, viajes o visitas, fenómenos atmosféricos etc.; variaban estos bailes según su motivación o según los pueblos que los practicaban, pero por lo general tenían muchos detalles comunes. Quizás hoy con nuestros gustos “refinados”, nuestros oídos y nuestra vista alucinados por el progreso, no entenderíamos nada de esa ingenua fuerza natural que predomina en sus celebraciones de sus maravillosas melodías, sus armoniosos cantos ni de sus bailes y coreografías espectaculares.

Habrían de escribirse muchas páginas solamente sobre este aspecto vivencial de nuestros antepasados, estudiando y analizando hasta el detalle sus cantos, cada uno de sus representativos instrumentos musicales y su interpretación, los diferentes actos donde se desenvuelve el baile, las fechas en que se realizan, los significados de sus pinturas, de sus totem, hasta los nombres con que distinguen cada danza de acuerdo a sus significados. Tanto en sus notas musicales como en sus figuras de baile, estarían simbolizados cantos de aves o sonidos de mamíferos o movimientos de animales. Fiestas que eran manifestación de diversos ritos. De algunos bailes rituales estaban excluidas las mujeres, bajo pena de muerte.

Para estas ceremonias festivas no faltaban nunca las bebidas fermentadas a base de harinas de tubérculos principalmente de mandioca o batata dulce. Pero también fabricaban con maíz, batatas o bananas maduras bien cocidas y muy desmenuzadas, bebidas alimenticias y refrescantes. Cada nación aborigen tenía su bebida peculiar, aunque con pocas variedades en los materiales y en los métodos de fabricación usados. Estas bebidas eran almacenadas en grandes ollas de barro o en canoas de madera escogidas hechas para tal fin. Su predilección era la miel silvestre.

Con esta harina de mandioca o “cativía”, que sería la masa de yuca rallada y exprimida hasta secarla, fabricaban también el equivalente a nuestro autóctono pan americano, que sería el actual cazabe, de gran importancia alimenticia para esos pueblos aborígenes. Además, con este cazabe desmenuzado y en maceración, fabricaban bebidas fermentadas.

Y hablando de recolección con fines alimenticios, hacían acopio de grandes cantidades de frutos silvestres piñas, de mapuey, ñames, raíces, como también de insectos; caracoles, cangrejos; en cuanto a las carnes se las proveía la caza y la pesca, por métodos muy ingeniosos.

Fabricaban vasijas con barro cocido; eran famosos tejedores, pues elaboraban con las fibras vegetales muy bella artesanía.

Entre los más útiles e importantes artefactos tejidos, estaba un tubo tejido muy fuerte y flexible con que exprimían la masa de la yuca rallada y que ha pasado hasta nuestros indígenas contemporáneos. Con el nombre de sebucán, se conoce en Venezuela.

Algunos pueblos se distinguían como guerreros poco apegados a sus tierras y otros eran más bien sedentarios; estos últimos desarrollaban una artesanía que aunque era para su uso doméstico, a sus fabricantes también les servía para comerciar con otros pueblos, operación que hacían a base de cambalaches, trueques, puesto que no llegaron a tener conocimientos de la moneda. A estas naciones pacíficas, y sedentarias les era posible hacer siembras y rústicos cultivos, comparados a los actuales conucos. Sus herramientas eran principalmente hachas de piedra pulida o palos muy duros con agudas puntas quemadas usadas como azadones para abrir huecos. No nos han llegado noticias ciertas que usaran el fuego para quemar la vegetación que tumbaban con estos fines agrícolas, por lo menos en el Amazonas.

Los ríos Orinoco, Casiquiare y Río Negro fueron arterias viales para desplazamientos de pueblos que casi siempre guerreaban entre sí. A causa de las constantes luchas y desplazamientos muchas naciones aborígenes desaparecieron sin dejar rastros, conociéndose su existencia sólo por los relatos y tradiciones que llegaron hasta los primeros cronistas hispanos.

En sus combates usaban pesadas macanas de variadas formas y tamaños, hechas con maderas muy duras. Arcos y flechas, éstas a veces de puntas envenenadas por el mortal curare, al igual que los sutiles dardos de las cerbatanas; también usaban livianas lanzas a manera de jabalinas, con las agudas puntas endurecidas al fuego. Los nombrados como más temibles guerreros fueron los numerosos pueblos Caribe, de los cuales ciertas ramas étnicas habitaban cerca de algunos ríos de nuestro Amazonas. Aunque hubo otros pueblos no Caribes que pasaron a la historia también como aguerridos y valientes, porque supieron defender con bravura heroica, sus tierras y su libertad natural.

Es importante anotar que cuando los conquistadores y colonizadores indagaron más detenidamente sobre los cultos y creencias religiosas de los diferentes pueblos aborígenes del Nuevo Continente, los más ilustrados de ellos quedaron maravillados ante la revelación de sanas y sabias creencias; casi todos estos pueblos adoraban a un Ser Supremo o Dios, aunque con diferentes denominaciones, a quien le atribuían las creaciones de sus respectivos universos y pueblos, autor de todo lo bueno. Paralelamente a este Dios, existía para ellos el elemento negativo a quien temían y a su vez le atribuían lo maléfico, con todas las desgracias y calamidades que acontecían en sus vidas; también figuraban en sus mitologías otra serie de deidades secundarias. Coincidían casi todas estas creencias en atribuirse la existencia de un ente inmortal que quedaba aún cuando morían, comparable con nuestra alma que al separarse del cuerpo se iba a un sitio donde recibiría el premio o castigo, según su actuación terrena. Al explicar esto vagamente, añadimos que los pueblos amazónicos compartían estas mismas creencias. Una de las cosas que han causado mayor admiración es saber que entre los relatos místicos más comunes de estos pueblos con diferentes idiomas, está el de un gran diluvio que destruyó sus pueblos.   

Desde Venezuela Turismo y Travel en Amazonas Venezuela
Henrik Bratfeldt
Author y Photografer
The best is yet to come!

ImprimirCorreo electrónico

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

logo_secretaria_de_turismo_amazonas

gobernacion_del_estado_amazonas

hama_hua_arewe

 

fundaviba

 

Descubrimientos

el templo

Descubrimientos en Amazonas. El Mi linde Expedicion en 2009 (el templo sagrado)… Mas..

 

Nuevo Destinos

userimage Nuevo Tours y Actividades en el sur de Venezuela
Mas